“Ayer me tragué de un bocado “Tendríamos que haber venido solos”. Todavía me chupo los dedos. Me agarró por el cuello desde la primera línea y seguí y seguí y seguí hasta que terminé deseando más, más rato en el lugar de los locos-tontos (esa monja magnífica), más rato frente al vecino ‘ambiguo’, más de los magníficos protagonistas”

Y más…

“Me he merendado de una sentada las novelas de Hugo Salas (Los restos mortales) y Guillermo Roz (Tendríamos que haber venido solos). Llego de estar en Buenos Aires con sus compañeros de generación Gabriela Cabezón Cámara (La virgen Cabeza), Kike Ferrari (Que de lejos parecen moscas), Javier Javier Sí Sinay (Sangre Joven) o Juan Mattio (De cómo se usurparon los nidos), entre otros. Sin duda ahí hay un caldo de los que marcarán historia literaria. Madre mía, qué potencia”

Anuncios