Me han concedido la beca en la Villa Marguerite Yourcenar. Será un mes en el próximo 2014, en la residencia de escritores enclavada en el legendario Mont Noir, en la frontera entre Francia y Bélgica. Allí finalizaré una novela que vengo cociendo a fuego lento.
El camino de la escritura está plagado de piedras, pero cómo brilla y cuánto alegra cuando se asoma una flor.

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